jueves, 8 de agosto de 2013

Cuadro en blanco


Un cuadro en blanco muestra la más pura simplicidad.
Una mente en blanco es todo un milagro.

Es un hecho probado que nos decantamos siempre por la tendencia a rellenar cualquier espacio vacío. Ni estamos acostumbrados a ello ni nos gusta, ya sea por miedo o por costumbres reiteradas; ambas quizás.  El minimalismo es una corriente que se ve como algo arriesgado, ya ves. Dicen que una casa es el reflejo de los que habitan en ella, en una considerable parte bien puede ser así. Mostramos la abundancia que ronda por nuestra mente. Guardamos libretas llenas de escritos al ser la forma más directa y práctica de plasmar tus pensamientos sobre algo físico. ¿Y por qué? Los recuerdos se conservan pero se deterioran los detalles y no son eternos. El lenguaje es lo más al alcance que tenemos de perpetuar nuestros sentimientos. Ahí quedan hojas y hojas escritas capaces de hacer revivir hasta aquellos momentos olvidados. No necesitamos tener algo que decir para escribir de la misma manera que no basta un motivo concreto para que estemos pensando constantemente. De hecho es casi imposible dejar la mente en blanco. Puedes engañarte fijando tu atención en algún objeto o controlando la respiración, de la misma manera que puedes romper una hoja para eliminar aquel fragmento no deseado,  pero de nuevo no deja de ser un engaño temporal.

La simplicidad no está bien vista, por eso nadie compraría un cuadro en blanco. Lo verían como una burla al arte cuando en realidad es una burla al propio ser humano. Jamás se puede llegar a entender aquello que no puede relacionar con una emoción concreta. No es bonito ni desagradable. ¿Qué es el blanco? ¿La pureza?¿Volvemos con la perfección? ¿Y como vamos a entender algo que nunca hemos vivido?
Nuestra capacidad de invención necesita indicios y elementos básicos con los que trabajar. La ausencia de ellos nos abruma y nos lleva al punto directo del “¿qué quieres que haga yo con esto?”

¿Qué ves aquí?
Nada
Exacto. ¿Lo entiendes?


Pero ambos sabemos que no y que es difícil, que solo los seres más extraordinarios podrán hacerlo. 

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